A propósito de la celebración del Día mundial del agua se eligió el lema: Agua para las ciudades: afrontando en desafío urbano. En muchas partes del mundo, se realizan actividades de modo simultáneo durante varios días para llamar la atención y generar conciencia ciudadana.
Entiendo, que en hora buena debe también promoverse la gestión integral sostenible e integral de los recursos hídricos de agua dulce y reservorios. Y particularmente, el diseño de políticas públicas que propendan el uso racional de este vital recurso para a vida y la salud de toda población. Justamente, en la Ciudad de Buenos Aires en un reciente informe elaborado por Latin American Green City Index se ubica muy debajo de ciudades de Latinoamérica, ya que sus habitantes tienen el promedio de consumo más alto de la región (669 litros por día por habitante). Esto implica más del doble del promedio de las otras 16 ciudades (264 litros). Lo que nos denota la adaptación en términos abreviados de medidas de fondo que conlleven una reducción en el consumo diario per cápita pero, principalmente, un cambio de conducta colectiva.
Este año, desde Naciones Unidad se ha hecho hincapié en atraer la atracción de la comunidad internacional en lo concerniente al impacto causado por el crecimiento veloz de la población urbana, la industrialización y la incertidumbre del cambio climático, los conflictos que se generan y los desastres naturales que se provocan en muchos de los sistemas hídricos urbanos. Y también ello nos traslada a la Ciudad de Buenos Aires y su área metropolitana, donde hay millones de usuarios pero también encontramos un grueso sector que aún aguarda la llegada de este servicio básico y de obras de saneamiento. Y no podemos dejar de reparar el crecimiento masivo de asentamientos y villas, en esta región. Debe en este punto, reconocerse las acciones llevadas a cabo por las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires y la empresa Aysa S.A. tendientes a mejorar la calidad de estos vecinos, promoviendo instalaciones y materiales, para dotar a esas zona de agua potable. Se advierte el avance en este punto, lo que indefectiblemente llevará a planificar de modo estratégico todo el ejido poblacional que se halla en situaciones de precariedad. Y porqué no hoy reflexionar sobre la necesidad de instalar el concepto de bidón social (equiparable a la garrafa social para el sector de gas). Aún son muchos los que esperan la llegada de obras, o se hallan contemplando la ejecución de obras que hoy se están desarrollando en varias localidades de la región metropolitana, debemos dotar a esos sectores de herramientas eficaces en esa etapa de transición, que les permita de alguna manera cubrir sus necesidades básicas. Ya que sabemos que la falta de instalaciones de abastecimiento de agua y de adecuadas condiciones sanitarias en toda ciudad, conlleva la existencia de serios problemas de salud e. incluso, son fuente de contaminación.
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