Bajo el lema “Agua para las ciudades: afrontando el desafío urbano” la Organización de las Naciones Unidas hace un nuevo llamado a la comunidad internacional para alertar sobre la necesidad de alcanzar una gestión sostenible de este recurso, en especial, en los centros urbanos, donde se concentra la mayor cantidad de población mundial.
Desde mediados de siglo XX, más de 3 mil millones de personas viven en ciudades, lo que incrementa el riesgo de abastecimiento tanto como el acceso a los sistemas de saneamiento básico. Situación que se agrava entre las 828 millones de personas viven en tugurios o asentamientos informales, en la periferia de las urbes de todo el mundo, según cifras difundidas por las NU.
Por su parte, si bien el agua ocupa el 70 por ciento de la superficie terrestre, sólo el 3 por ciento es dulce, y sólo el 1 por ciento está disponible para su extracción.
Nuestro país no es la excepción a este crecimiento demográfico desigual que se da en los alrededores de los grandes centros, devenidos fuentes garantes de empleo o movilidad social.
En Argentina, el 80 por ciento del agua dulce se encuentra en estado sólido, distribuido entre los glaciares, áreas periglaciares, en los cascos polares y en forma de nieve. De allí, el 75 por ciento se utiliza para la actividad agrícola; entre el 10 y el 15 por ciento se destina para la industria y el resto se requiere para el aseo, saneamiento, alimentación e ingesta humana.
En este sentido, la reciente reglamentación de la Ley 26.636, de Protección de los Glaciares y Ambiente Periglaciar, marca un hito en la preservación de este recurso del que vastas zonas del planeta hoy se ven privados.
Datos dados a conocer por NU señalan que la población con menores ingresos paga 50 veces más por un litro de agua de lo que se paga por ese mismo litro en los barrios más ricos, ya que tienen que comprarla, a un mayor costo, a vendedores particulares.
En tanto, proyecciones de ese organismo indican que al año 2025, el mundo requerirá de un 25 por ciento más del consumo actual de agua; 26 países sufrirán su escasez y 41 naciones tendrán un déficit crónico, afectando a 2.800 millones de personas.
Así, mientras la OMS recomienda el consumo de 80 litros diarios por persona de esta sustancia vital, los países desarrollados consumen 300 litros y los no desarrollados, apenas alcanzan los 25 litros por día. La debilidad institucional y falta de fondos se destacan como los principales causantes.
En su mensaje anual con motivo de esta conmemoración secretario general de la ONU, Ban Ki-moon instó a los gobiernos a reconocer que las verdaderas causas de los problemas del agua en los centros urbanos están en la crisis de la administración de ese recurso y las políticas débiles en la materia y no en la escasez del líquido.
"No hay dignidad ni escape de la pobreza", enfatizó Ban Ki-moon, tras revelar que la cantidad de pobladores en centros urbanos sin acceso a agua corriente en sus casas o en lugares próximos creció a 114 millones y la de quienes carecen de los medios sanitarios más elementales ascendió a 134 millones.
Ante este panorama, ya en el 2005, la organización que lidera proclamaba a los siguientes diez años como el Decenio Internacional para la Acción “El agua fuente de vida”, en un intento por llevar una señal de alerta a todo el mundo, en la búsqueda de políticas que optimicen el acceso al agua segura de toda la comunidad.
Hoy el alerta se prende no sólo en los gobiernos sino también en las organizaciones internacionales, nacionales e individuos particulares que sólo con hacer un uso eficiente y conciente de este recurso pueden colaborar en la sostenibilidad del mismo
Fuente - Prensa - Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación |