La Agrupación Agua y Futuro emitió el siguiente comunicado: "En realidad, la jornada en curso debería ser de profunda reflexión respecto de lo que representa el agua como fuente y sostén de la vida, así como por lo imperioso que resulta la protección del recurso. No obstante lo valioso de lo que se ha logrado a favor de la concientización en tal sentido, el horizonte de la problemática se ensancha con caracteres cada vez más sombríos. Es que a la agudización de la demanda de soluciones efectivas se opone la falta de decisiones políticas y económicas acordes a la magnitud de los hechos que se registran en distintas regiones del mundo, donde la carencia de agua impone escenarios dramáticos en extremo.
Si se toma en cuenta que prácticamente un tercio de la población mundial vive actualmente en países que ya experimentan problemas hídricos de moderados a serios; y si, poco más de una década hacia delante, dos de cada tres personas en el mundo deberán enfrentarse a condiciones de escasez de agua, el panorama así planteado adquiere contornos más que preocupantes por los negativos efectos que sobrevendrán inexorablemente.
En julio del año pasado, y tras quince años de debate, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró al agua y al saneamiento derecho humano esencial, resolución adoptada con el voto favorable de 122 países, en tanto que 44 se abstuvieron. La Asamblea expuso una realidad lacerante sobre la situación de millones de personas acosadas por la falta creciente o la carencia directa de agua y los efectos derivados de ello. Sobre esto basta la mención de un solo dato: diariamente mueren en los países en desarrollo 24.000 niños por causas que, como la diarrea imputable al agua contaminada, pueden evitarse.
El desafío de enfrentar el estado de cosas emergente es acuciante, porque con cada día que pasa el problema se acrecienta con los caracteres dramáticos que exponen las estadísticas. Es tiempo de reflexión y compromiso con una causa que debe ser de la humanidad entera". |